Despertar
Se filtraba por entre las rendijas de la persiana. Unos debiles rayos de luz que apenas acertaban a romper en tiras la penumbra de la habitación.
Entreabrí lentamente los ojos y me sentí bien, relajado. No tenía noción de cuanto tiempo había estado durmiendo. Las finisimas agujas de sol que entraban por la ventana dejaban un ambiente sonrosado en la luz del dormitorio. Traté de levantarme y me sentí como debajo de agua. Me incorporé lentamente y traté de recordar con que habia soñado. Miré a mi alrededor y vi una botella de vodka junto a la mesita. Intenté echar un trago pero estaba vacía. Fuí hasta la ducha tropezando con la ropa y los zapatos que se esparcian por el suelo. Abrí la ducha y deje que el agua fria me resbalara por la espalda.
Me apollé en la pared y recordé... te eché de menos. Trataba de buscar una explicación, una escusa. Trataba de no sentirme culpable. Me acordé de tu cara, de tus besos, y te eché de menos mientras una lagrima se me escapó y se confundió con el agua de la ducha. Cerré los ojos y dejé que me cayera el agua... Volví a dormir.Señales de Humo
Cuando estás en el filo de lo oscuro
y le rindes honor desde tus huesos
cuando el alma purísima del ocio
pide socorro al universo inútil
cuando subes y bajas del dolor
mostrando cicatrices de hace tiempo
cuando en tu ventanal está el otoño
aún no te despidas/ todo es nada
son señales de humo/ apenas eso
tu mirada de viaje o de desiertos
se vuelve un manantial indescifrable
y el silencio/ tu miedo más valiente
se va con los delfines de la noche
o con los pajaritos de la aurora
de todo quedan huellas/ pistas/ trazas
muescas/indicios/ signos/ apariencias
pero no te preocupes/ todo es nada
son señales de humo/ apenas eso
no obstante en esas claves se condensa
una vieja dulzura atormentada
el vuelo de las hojas que pasaron
la nube que es de ámbar o algodón
el amor que carece de palabras
los barros del recuerdo/ la lujuria
o sea que los signos en el aire
son señales de humo/ pero el humo
lleva consigo un corazón de fuego
Mario Benedetti
Buzón del Tiempo. Es más.
Se filtraba por entre las rendijas de la persiana. Unos debiles rayos de luz que apenas acertaban a romper en tiras la penumbra de la habitación.
Entreabrí lentamente los ojos y me sentí bien, relajado. No tenía noción de cuanto tiempo había estado durmiendo. Las finisimas agujas de sol que entraban por la ventana dejaban un ambiente sonrosado en la luz del dormitorio. Traté de levantarme y me sentí como debajo de agua. Me incorporé lentamente y traté de recordar con que habia soñado. Miré a mi alrededor y vi una botella de vodka junto a la mesita. Intenté echar un trago pero estaba vacía. Fuí hasta la ducha tropezando con la ropa y los zapatos que se esparcian por el suelo. Abrí la ducha y deje que el agua fria me resbalara por la espalda.
Me apollé en la pared y recordé... te eché de menos. Trataba de buscar una explicación, una escusa. Trataba de no sentirme culpable. Me acordé de tu cara, de tus besos, y te eché de menos mientras una lagrima se me escapó y se confundió con el agua de la ducha. Cerré los ojos y dejé que me cayera el agua... Volví a dormir.
Me apollé en la pared y recordé... te eché de menos. Trataba de buscar una explicación, una escusa. Trataba de no sentirme culpable. Me acordé de tu cara, de tus besos, y te eché de menos mientras una lagrima se me escapó y se confundió con el agua de la ducha. Cerré los ojos y dejé que me cayera el agua... Volví a dormir.
Cuando estás en el filo de lo oscuroy le rindes honor desde tus huesos
cuando el alma purísima del ocio
pide socorro al universo inútil
cuando subes y bajas del dolor
mostrando cicatrices de hace tiempo
cuando en tu ventanal está el otoño
aún no te despidas/ todo es nada
son señales de humo/ apenas eso
tu mirada de viaje o de desiertos
se vuelve un manantial indescifrable
y el silencio/ tu miedo más valiente
se va con los delfines de la noche
o con los pajaritos de la aurora
de todo quedan huellas/ pistas/ trazas
muescas/indicios/ signos/ apariencias
pero no te preocupes/ todo es nada
son señales de humo/ apenas eso
no obstante en esas claves se condensa
una vieja dulzura atormentada
el vuelo de las hojas que pasaron
la nube que es de ámbar o algodón
el amor que carece de palabras
los barros del recuerdo/ la lujuria
o sea que los signos en el aire
son señales de humo/ pero el humo
lleva consigo un corazón de fuego
Mario Benedetti
Buzón del Tiempo. Es más.
