Cualquiera que sea tu estado de ánimo, acéptalo y espera a que pase. No tienes que cambiar nada, limítate a sentir la belleza que surge cuando el estado de ánimo cambia por sí mismo. Es como el sol que sale por la mañana y se pone por la noche. Volverá a salir y ponerse una y otra vez. Tú no tienes que hacer nada. Si puedes sentir cómo cambian tus estados de ánimo por su cuenta, podrás mantenerte al margen. Podrás quedarte a kilómetros de distancia, como si la mente se dirigiese a otro sitio. El sol sale y se pone; la depresión llega y se va, pero tú no estás en ella. Viene y se va por su cuenta, los estados de ánimo van y vienen...
Observa la transitoriedad de todo. No tengas prisa, no hagas nada. ¡Espera!. Espera sin hacer nada. Si puedes esperar, se dará una transformación. La espera en sí misma es una transformación”
