Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.

Yo grito en silencio para no despertarte.

No hay nada.
No hay nada ni nadie que pueda cubrir
tu hueco en mi abrazo, tu ausencia en mis labios. La calidez de tu risa, la luz de tu  mirar.
La ciudad se vuelve grande y a su vez tan pequeña,
que me atrapa en la celda de mi oscuro cuarto
falto de la luz de tu pelo,el olor de tu cuerpo y el tacto de tus manos.
Ni siquiera el peor de los vinos ni el mejor de los sueños
consiguen que pueda olvidarte, que pueda arrancar tus recuerdos.
Esos bonitos recuerdos, esos mejores momentos,
que como siempre pasa, son los que se han de olvidar…                                                                
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