Y..unaMierda blanca entre la Realidad y tú Jérol

Se acerca culebreando entre los coches el viejo yonki, retuerce su cuerpo enjuto y duro y nos mira, con sus ojos de rata lagrimeando al contacto de la luz. Sus brazos son como palos secos que se mueven con espasmos para pedirnos un cigarro. Él lo enciende y lo deja colgando de sus labios agrietados de cuero usado. Nos cuenta su vida, sus sueños, sus aventuras con colegas. Si solo tomaras sus palabras pensarias en un niño, con solo oir su voz pensarias en un viejo. Es una de esas personas que no es que no tengan edad, sino que tienen muchas y ninguna. Uno nunca intentaría adivinar su edad con la confianza suficiente. Y puede que él nunca sepa responder si le preguntan. Los cerebros comienzan a fallar. Mientras habla, nosotros solo contestamos de vez en cuando con algún monosilabo, para que sienta que le escuchan, se canse y se vaya. Todos sabemos sin decirlo que los demás no le hacen caso, cada uno está pensando en sus propios problemas, y es que eso es el viejo yonki, una bofetada de realidad. Poco a poco los problemas de barrio se transforman en frases típicas del cine español, y aparecen en escena un padre alcoholico, una hermana a la que conocen demasiado bien en tu ciudad, la madre que carga con toda la familia, engaños, verguenzas, desahogarte con los amigos mirando al suelo, con una capa de sudor frio en el borde del pelo. Los tópicos cobran fuerza y te sientes impotente, porque en todas las peliculas españolas el problema nunca tiene fin y nosotros prefeririamos ir al cine para pensar que todo puede acabar bien. Pero no, chapoteamos en mierda e intentamos agarrarnos a alguna rama para salir, Pero las ramas las sujetan señores trajeados que las mueven aposta y se rien cuando caemos y nos hundimo más, y más, y mientras ellos decoran sus ramas para atraernos y que el juego sea aun mas divertido porque saltamos con mas ganas y caemos más bajo. Piensas que a lo mejor nunca salgamos de la mierda y los dientes se vayan rompiendo como sueños adolescentes. Y es cuando uno se refugia en columnas de humo denso y blanco que te rodean para no escuchar como los demas chapotean y tu te hundes junto a una esperanza borracha de whisky retorcida en el suelo y vomitando sangre. Hay silencios de complicidad cuando por fin se va el yonki y al final alguien abre la boca para decir cualquier tonteria y los demás reímos y volvemos a respirar tranquilos.
Contatori per sitocontadores web