Corazón prendado del triste amor de lo feo,
nada puede ablandar tu feroz aspereza
y el espléndido azul de los cielos de Italia
no ha dejado reflejos en tu pintura atroz.
Como otros la belleza, tú buscas lo que espanta,
mártires y verdugos, gitanos y mendigos
colocando una úlcera al lado de un andrajo.
Necesitas asuntos violentos y sombríos
donde el ángel del dolor vuelque sus negros cálices,
donde el hacha se embote en tajos chorreantes.
nada puede ablandar tu feroz aspereza
y el espléndido azul de los cielos de Italia
no ha dejado reflejos en tu pintura atroz.
Como otros la belleza, tú buscas lo que espanta,
mártires y verdugos, gitanos y mendigos
colocando una úlcera al lado de un andrajo.
Necesitas asuntos violentos y sombríos
donde el ángel del dolor vuelque sus negros cálices,
donde el hacha se embote en tajos chorreantes.
