Yo no soy yo. Soy este que va a mi lado sin yo verlo, que, a veces, voy a ver, y que, a veces olvido. El que calla, sereno, cuando hablo, el que perdona, dulce, cuando odio, el que pasea por donde no estoy, el que quedará en pie cuando yo muera.

God Day

calentamiento global, contaminación, ozono, desastres naturales, deforestación, terremotos, desglaciación, tornados, inundaciones, desertización, espécies en peligro, extinción, maltrato, crísis económica mundial, deslocalización, hipoteca, vivienda, desempleo, injusticia, desigualdad, tercer mundo, cuarto mundo, abandono, enfermedad, pobreza, hambre, $, alimentos transgénicos, televisión, petróleo, poder, manipulación, inseguridad, violéncia, delicuéncia, conflictos culturales, raciales, religiosos, armas, terrorismo, militarismo, guerras, abuso, sexismo, destrucción, el hombre... Solemos recordar nuestros sueños cuando estamos en un momento de ensueño, es decir, cuando no dormimos profundamente, cuando nuestra mente deambula entre la subconciencia y la conciencia. Hoy ha sido uno de esos días en los que recuerdo perfectamente lo soñado antes de que el puto despertador me arrancara de un plácido sueño, antes de despertar del todo y acoplarme a la realidad. Estaba con ella, en silencio, en uno de aquellos momentos en los que sobran las palabras, estaba enamorado, era tremendamente feliz... y me he resistido a despertar, no quería abrir los ojos, hacerlo supondría separarme de ella para siempre, perderla. Me he quedado un ratito más metido en la cama, cubriendo mi cabeza con la manta, con un pie en la luz y otro en la oscuridad, intentando permanecer junto a ella todo el tiempo posible, aprovechando mis últimos minutos a su lado luchando contra un inevitable despertar. Debía despedirme de ella, sabía que una vez despierto del todo no volvería a verla nunca más. He sido incapaz de decirle adiós, no podía decirle que moriría difuminándose con los primeros rayos de luz de la mañana. La he perdido. En la mayoría de mis sueños los personajes no tienen rostro, aun siendo personas conocidas pocas veces son identificables sus caras. Esta vez ella tenía rostro, su preciosa cara se me ha quedado grabada... pero no la conozco, no se quién es. Si la viera por la calle creo que sería capaz de reconocerla... pero ya no existe, ha muerto con mi despertar. Mi mente se debatía entre dos mundos. Hoy me hubiese quedado en la oscuridad durmiendo, feliz, en un sueño eterno.
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