Timofonica
-En Japón se puede tener una conexión a Internet de 100 megabits por segundo (Mbps) por 32 euros al mes... Igualito que aqui verdad...??
Oh sí
Charles Bukowski
hay cosas peores que
estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde
Melancolía
la historia de la melancolía
nos incluye a todos.
me retuerzo entre las sábanas sucias
mientras fijo mi mirada
en las paredes azules
y nada.
me he acostumbrado tanto a la melancolía
que
la saludo como a una vieja
amiga.
ahora tendré 15 minutos de aflicción
por la pelirroja que se fue,
se lo diré a los dioses.
me siento realmente mal
realmente triste
entonces me levanto
PURIFICADO
aunque no haya resuelto
nada
(...)
hay algo mal en mí
además de la
melancolía Charles Bukowsky
Los mejores de la raza
No hay nada que
discutir
no hay nada que
recordar
no hay nada que
olvidar
es triste
y
no es
triste
parece que la
cosa más
sensata
que una persona puede
hacer
es
estar sentada
con una copa en la
mano.Charles Bukowski -Zapatos
cuando eres joven
un par
de zapatos
femeninos
de tacón alto
inmóviles
solitarios
en el ropero
pueden encender
tus huesos;
cuando estás viejo
son sólo
un par de zapatos
sin
nadie
en ellos es sinonimo de que quizas tenga uno el sindrome de diogenes.
Elbicho está formado por siete jóvenes, (dos madrileños, cinco alicantinos y ningún andaluz),
El grupo surgió de encuentros casuales en la Escuela de Música Popular del gran Guillermo McGill, asistiendo a conciertos en salas madrileñas, y tocando por las calles de Lavapiés, el Rastro y la Plaza Mayor en Madrid.
Casi sin maqueta y gracias sólo a su directo y al boca a boca, en junio de 2003, tuvieron su primer disco en circulación: "Elbicho".)
Los siete componentes de El Bicho comenzaron tocando en la calle. Poco a poco adquirieron fama y su fusión-flamenco llegó a oídos de una productora. De ahí, al éxito. El grupo ha grabado tres discos y vendido miles de copias. A pesar de ello, se consideran ajenos al circuito comercial. Afirman que hacen música para divertirse y que no conciben diseñar un tema pensando en qué opinarán terceras personas. Hace semanas presentaron su último trabajo, “El Bicho VII”, con sonidos más metálicos. El título del disco es simbólico: se refiere a los siete miembros de la banda (aunque hace tres meses se incorporó un octavo componente), siete años de historia como grupo y 2007, el año de grabación del compacto.Su directo se convierte en algo fuera de los estereotipos marcados en los diversos estilos musicales. ofrecen una propuesta diferente con una seña de identidad exclusiva: un directo adictivo y sin pausas que conjuga tangos, seguirillas o bulerías entre notas de jazz y ritmos afro en una perfecta ejecución musical. El pasado mes de noviembre se presentaron en la ciudad de Buenos Aires en "Niceto Club", en el marco de una gira por Latinoamérica, que incluyó países como Venezuela, Chile y Argentina.
Elbicho lo forman: Miguel Campello (voz) - Víctor Iniesta (guitarra) - Carlos Punkbass (bajo) - Toni Mangas (batería) - David Amores (percusión) - Juan Carlos Aracil (flauta) -Pepe Andreu (trompeta ) El dia 19.09.09 Tocaron en el auditorio del parque Paraiso y fue un directo arroyador, hay estube yo para constatarlo.Que olorcito parece que me esta entrando gusap
Uff nosé porKue,pero ami me huele a chamusquina.El ser Humano es el mayor despiadado depredador de todos los seres vivos,que habitan en la faz de la tierra. KIH KIRY KYYYIYIYIYIYIYIY. La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: La risa
Requiem por un sueño
En busca del mejor lugar y de la escritura perfecta, por una vez abstraído de ciertas dualidades peligrosas o de su revés igual de peligroso y sin embargo tediosamente inocuo.
La puñeta
- "Y dices que aquí querian celebrar Madrid 2012 Y 2016 ???? el edificio ese me recuerda la nave nodriza de V ...."
Music is a drug ?
Cada vez tenemos más pruebas de que la música tiene tanta influencia en nuestro cerebro y nuestras emociones como una droga ilegal. Y, sin embargo, la música es legal.
Bien, no toda la música era legal hasta hace bien poco. Y aún quedan mentes prehistóricas como las que dirigen las entidades de gestión de derechos de autor que se empeñan en convertir el intercambio de archivos musicales en una actividad ilegal.
¿Por qué la música puede compararse a una droga? ¿Hasta dónde puede influir en nuestro pensamiento y en nuestras emociones?
Primero hay distinguir entre “estado de ánimo” y “emoción”. Son cosas ligeramente distintas, aunque se parezcan mucho. Un estado de ánimo es un sentimiento prolongado, que dura varios minutos, horas o incluso días. Una emoción, sin embargo, es un sentimiento efímero. Por ejemplo, la alegría sería una emoción. Y la felicidad, un estado de ánimo.
La música, en general, induce más emociones que estados de ánimo. El musicólogo Deryck Cooke, en The Language of Music, de 1959, apoyaba la concepción generalizada de que las escalas musicales mayores expresan emociones positivas tales como alegría, confianza, amor, serenidad o victoria. Las escalas menores transmiten emociones negativas como el miedo, el odio o la desesperanza.
Pero, según la intensidad y la duración de un tema musical, también pueden provocarse estados de ánimos duraderos. Un tema musical dulce y romántico, por ejemplo, puede favorecer una noche de pasión. Hay directores de fábricas que ponen música para mejorar la moral de los empleados que deben realizar tareas muy simples o repetitivas. Dentistas y cirujanos también emplean la música para relajar a sus pacientes, y a veces ni siquiera les es necesaria la anestesia.
En pruebas experimentales de psicología también se usa la música. Cuando la psicóloga Paula Niedenthal, de la Universidad de Indiana, necesitaba que los sujetos de sus experimentos se sintieran felices, seleccionaban piezas de Vivaldi y Mozart; cuando necesitaba que se sintieran tristes, entonces escogía a Mahler o Rachmaninov.
Pero vamos con ejemplos más contemporáneos. Queen y su We are the champions produce un exceso de euforia. El epítome de las canciones que producen empatía y socialización es Like a virgin de Madonna. La percusión y el tempo de Sympathy for the devil, de los Rolling Stones, invita a mantener la coordinación, a solidificar el empeño y la seguridad en uno mismo e, incluso, a fomentar las habilidades resolutivas.
No hay palabra que pueda potenciar la siniestralidad del motivo a dos notas de la banda sonora de Tiburón, la épica de violines de la obertura de Also sprach Zarathustra (la de 2001 Una odisea en el espacio), el misterio que suscita un conjunto de cuerda o el júbilo que transmite un scherzo.
Todas estas relaciones entre música y cerebro pueden parecer demasiado locales, demasiado occidentales. Y en parte lo son. Pero existen influencias más universales cuyo alcance no conoce fronteras culturales.
Aunque siempre exista cierta base cultural, se podría decir que existen influencias musicales que son idénticas en todas las personas del mundo. En 2003, Hella Oelman y Bruno Loeng, psicólogos de la Universidad de Tromso, demostraron que personas de distintas épocas y culturas experimentaban una gama universal de reacciones emocionales a intervalos musicales concretos. Como si existiera una especie de gramática tonal universal.
Por ejemplo, el intervalo tonal que constituye la base del himno a la alegría que incluyo Beethoven en su novena sinfonía expresan placer o felicidad universales. Este intervalo tonal también se emplea en La traviata de Verdi, en El oro del Rin de Wagner o en la Sinfonía de los salmos de Stravinsky.
Ritmo y tempo se usan para hacer hincapié en notas concretas de una secuencia tonal y, por tanto, para matizar la emoción que se expresa. La alegría transmitida por una determinada progresión de las tensiones tonales puede ser tumultuosa si el tempo es un allegro; calmada, si es un moderato; o serena, si es un adagio.
Imaginaos hasta dónde llegarán estos estudios acerca de la gramática universal de la música dentro de unas décadas. Y en lo que se convertirá vuestro iPod."La tecnología es todo lo que se inventó después de que nosotros nacimos." (Alan Kay)
Empezaremos a organizar toda vuestra música por directorios que responderán a estados de ánimo o a situaciones con las que os veáis obligados a lidiar. Por ejemplo, con sólo escuchar las primeras notas del tema central de la película Rocky, sacaréis fuerzas de flaqueza y seréis capaces de coronar la cumbre de cualquier montaña. Si buscáis escamotear la tristeza, entonces accederéis al directorio de canciones alegres; aunque, en ocasiones, necesitaréis también regodearos en la tristeza escuchando temas melancólicos.
Vuestro iPod será como vuestro inductor anímico. Algo así como un botiquín con toda clase de drogas que os administraréis vía auditiva. Drogas del pentagrama ordenadas en directorios balsámicos, jubilosos, resolutivos, evocadores… que moldearán vuestra mente y, por extensión, la realidad que os rodea.
CLASH STRONG dijo...
Sí, y la policía te lo requisará esgrimiendo "que esto te puede hacer mucho daño chaval"Desde hace mucho se ha usado y se seguirá dando a la música este uso. A muchos deportistas les gusta (o les obligan) escuchar temas previos a un encuentro, se les ha puesto música rock y heavy a las tripulaciones de tanques y vehículos cuando llevaban a cabo una invasión militar,-Que se lo pregunten a los Talibanes,recluidos en Wantanamo.Que asta el Parte hacia alarde de ello; Que les castigaban con no se que tema Roc popular "Atoda pastilla" para taladrarles el cerebro, e incluso el clasic obrero de bocadillo en papel albal y hucha escucha y canturrea radiolé en interminables mañanas. La música está presente en la vida tanto como la vida lo está en la música, y me sería muy difícil imaginar un futuro sin música o que hubiera una represión sobre ésta. Sería volver a una nueva edad media en la que solo se permitían cantos aprobados y las piezas no podían contener terceras de una tónica por considerarse un sonido diablólico... curiosamente muchas canciones de rock se basan en esto CLASH, asi que serías un hereje"1 CS
Bien, no toda la música era legal hasta hace bien poco. Y aún quedan mentes prehistóricas como las que dirigen las entidades de gestión de derechos de autor que se empeñan en convertir el intercambio de archivos musicales en una actividad ilegal.
¿Por qué la música puede compararse a una droga? ¿Hasta dónde puede influir en nuestro pensamiento y en nuestras emociones?
Primero hay distinguir entre “estado de ánimo” y “emoción”. Son cosas ligeramente distintas, aunque se parezcan mucho. Un estado de ánimo es un sentimiento prolongado, que dura varios minutos, horas o incluso días. Una emoción, sin embargo, es un sentimiento efímero. Por ejemplo, la alegría sería una emoción. Y la felicidad, un estado de ánimo.
La música, en general, induce más emociones que estados de ánimo. El musicólogo Deryck Cooke, en The Language of Music, de 1959, apoyaba la concepción generalizada de que las escalas musicales mayores expresan emociones positivas tales como alegría, confianza, amor, serenidad o victoria. Las escalas menores transmiten emociones negativas como el miedo, el odio o la desesperanza.
Pero, según la intensidad y la duración de un tema musical, también pueden provocarse estados de ánimos duraderos. Un tema musical dulce y romántico, por ejemplo, puede favorecer una noche de pasión. Hay directores de fábricas que ponen música para mejorar la moral de los empleados que deben realizar tareas muy simples o repetitivas. Dentistas y cirujanos también emplean la música para relajar a sus pacientes, y a veces ni siquiera les es necesaria la anestesia.
En pruebas experimentales de psicología también se usa la música. Cuando la psicóloga Paula Niedenthal, de la Universidad de Indiana, necesitaba que los sujetos de sus experimentos se sintieran felices, seleccionaban piezas de Vivaldi y Mozart; cuando necesitaba que se sintieran tristes, entonces escogía a Mahler o Rachmaninov.
Pero vamos con ejemplos más contemporáneos. Queen y su We are the champions produce un exceso de euforia. El epítome de las canciones que producen empatía y socialización es Like a virgin de Madonna. La percusión y el tempo de Sympathy for the devil, de los Rolling Stones, invita a mantener la coordinación, a solidificar el empeño y la seguridad en uno mismo e, incluso, a fomentar las habilidades resolutivas.
No hay palabra que pueda potenciar la siniestralidad del motivo a dos notas de la banda sonora de Tiburón, la épica de violines de la obertura de Also sprach Zarathustra (la de 2001 Una odisea en el espacio), el misterio que suscita un conjunto de cuerda o el júbilo que transmite un scherzo.
Todas estas relaciones entre música y cerebro pueden parecer demasiado locales, demasiado occidentales. Y en parte lo son. Pero existen influencias más universales cuyo alcance no conoce fronteras culturales.
Aunque siempre exista cierta base cultural, se podría decir que existen influencias musicales que son idénticas en todas las personas del mundo. En 2003, Hella Oelman y Bruno Loeng, psicólogos de la Universidad de Tromso, demostraron que personas de distintas épocas y culturas experimentaban una gama universal de reacciones emocionales a intervalos musicales concretos. Como si existiera una especie de gramática tonal universal.
Por ejemplo, el intervalo tonal que constituye la base del himno a la alegría que incluyo Beethoven en su novena sinfonía expresan placer o felicidad universales. Este intervalo tonal también se emplea en La traviata de Verdi, en El oro del Rin de Wagner o en la Sinfonía de los salmos de Stravinsky.
Ritmo y tempo se usan para hacer hincapié en notas concretas de una secuencia tonal y, por tanto, para matizar la emoción que se expresa. La alegría transmitida por una determinada progresión de las tensiones tonales puede ser tumultuosa si el tempo es un allegro; calmada, si es un moderato; o serena, si es un adagio.
Imaginaos hasta dónde llegarán estos estudios acerca de la gramática universal de la música dentro de unas décadas. Y en lo que se convertirá vuestro iPod."La tecnología es todo lo que se inventó después de que nosotros nacimos." (Alan Kay)
Empezaremos a organizar toda vuestra música por directorios que responderán a estados de ánimo o a situaciones con las que os veáis obligados a lidiar. Por ejemplo, con sólo escuchar las primeras notas del tema central de la película Rocky, sacaréis fuerzas de flaqueza y seréis capaces de coronar la cumbre de cualquier montaña. Si buscáis escamotear la tristeza, entonces accederéis al directorio de canciones alegres; aunque, en ocasiones, necesitaréis también regodearos en la tristeza escuchando temas melancólicos.
Vuestro iPod será como vuestro inductor anímico. Algo así como un botiquín con toda clase de drogas que os administraréis vía auditiva. Drogas del pentagrama ordenadas en directorios balsámicos, jubilosos, resolutivos, evocadores… que moldearán vuestra mente y, por extensión, la realidad que os rodea. THE ART OF WAR
"Todo arte de la guerra se basa en el engaño.
El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar".
Sobre estos dos pilares se sostiene toda la filosofía de El arte de la guerra, atribuido a Sun Tzu, un general chino de alrededor del siglo IV d. C. Esta obra sobre estrategia militar que los actuales altos ejecutivos y empresas de management han adoptado como libro de cabecera debería leerse obligatoriamente en los institutos. Las máximas de Sun Tzu son perfectamente válidas traspasadas a casi cualquier otro ámbito de la vida, porque realmente "la mejor victoria es vencer sin combatir". Porque "si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar al que vayas"; y porque "la ira puede convertirse en alegria, y la cólera puede convertirse en placer; pero una nación jamás puede ser reconstruida, y una vida no puede volver a nacer". Así que, si se dispone alguno de ustedes a enfrentarse a la búsqueda o expulsión de trabajo, a una crisis sentimental o a las sirenas del infierno, lean a Sun Tzu y háganse uno con el Tao.
-Yo tampoco lo he leeido.
Sobre estos dos pilares se sostiene toda la filosofía de El arte de la guerra, atribuido a Sun Tzu, un general chino de alrededor del siglo IV d. C. Esta obra sobre estrategia militar que los actuales altos ejecutivos y empresas de management han adoptado como libro de cabecera debería leerse obligatoriamente en los institutos. Las máximas de Sun Tzu son perfectamente válidas traspasadas a casi cualquier otro ámbito de la vida, porque realmente "la mejor victoria es vencer sin combatir". Porque "si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar al que vayas"; y porque "la ira puede convertirse en alegria, y la cólera puede convertirse en placer; pero una nación jamás puede ser reconstruida, y una vida no puede volver a nacer". Así que, si se dispone alguno de ustedes a enfrentarse a la búsqueda o expulsión de trabajo, a una crisis sentimental o a las sirenas del infierno, lean a Sun Tzu y háganse uno con el Tao.
-Yo tampoco lo he leeido.


