Caminamos por el perfil de una montaña,
tocamos el cielo, descendemos soleadas
laderas, nos acaricia el viento ligero,
bebemos en los arroyos, nos acostamos
sobre la hierba. Silenciosos, desatentos.
Atraviesan las nubes el azul, rumor
de hojas cayendo, la tierra se derrama
en el aire, sube, inunda los pulmones
con su aliento. Se abre el mar a lo lejos.
Detén este instante, detenlo guárdalo adentro.