Esto no es un libro ni una película de acción, como hacen grandes creadores para depurar sus instintos, son sólo palabras ...


Fui tan dócil como un guante y tan sincero como pude.
 Incendió mi conciencia con sus demonios.
Era una piedra en el agua seca por dentro.
Así se siente cuando la verdad es la palabra sometida. Quien no  ha dicho alguna vez que se quieren morir o que matarían a alguien. Esa idea que quizás núnca se concrete es una posibilidad, es la expresión de esa huérfana neurona que aloja los deseos más oscuros de cualquier mente. Concrétese o no, está ahí, es un latido más.
Tras pasar todo el fin de semana. Salimos de aquella casa  rustica-rural situada a unos 100 km de la población ,el fuego de la chimenea parecía comunicarse y hablar a través de sus formas compuestas por llamaradas celestes,rojas,y amarillentas .  sus arboles centenarios y caballos salvajes veviendo agua de los lagos era una escenana paradisiaca ya de por si. Conducía con oº,oº en sangre,  y a unos 140 kilómetros por hora. Era la hora del ocaso de un fin de semana. Nada lo podía nublar. Ni siquiera había congestión vehicular. Y mientras avanzaban por las curvas y adelantaban un turismo tras otro, esa neurona se activó.
En una recta miró a su derecha y ella aun dormía, y lo hacía profundamente. El tablero digital  marcaba 168 Km/h y la idea de desaparecer del mapa de una vez se hacía más fuerte. Miles de recuerdos se le vinieron como flashes a los ojos y por un segundo le inundaron la visión. Un parpadeo para escurrir la lágrima y nuevas curvas que lidiar estrujando cada vez más el acelerador. Sólo era cuestión de desabrochar los cinturones de seguridad y posteriormente  girar violentamente el volante. Si lo hacía hacia la derecha, la barrera de contención sería su aliada para llegar a lo desconocido, a la luz o quizás la eterna oscuridad, mientras que a la izquierda, el viraje podía ser tan violento que seguramente a esa velocidad se volcarían, pasando sobre la baranda hacia la quebrada y adiós…
La escena era perfecta, la prensa diría que perdió el control  por alta velocidad o por somnolencia. Sólo ellos muertos, enamorados y juntos.
Pero aquí estoy escribiendo, meses después del último arranque suicida. Canalizando en estas líneas los impulsos más negros de mi alma.
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