Cuando tocas fondo sólo queda un camino, y ese camino es hacia arriba, cuando tocas fondo sólo te queda subir.

La parte más difícil de despedirse esta hacerlo constantemente todos los días. Todos los días me enfrenté a la misma verdad; la vida se iba rápidamente para él, su tiempo aquí era corto; y  ni se me pasaba por la cabeza preguntarme cada mañana, ¿será hoy? Veía como cada día la enfermedad le consumía más y sentía rabia, impotencia, no sabía qué hacer ni que decir. No sabía si dar las gracias por tener la oportunidad de despedirme todas las noches o maldecir al mundo por vivir la agonía de tener que hacerlo. Eso hacía y sigue haciendo que mi sangre hierva, que mi rabia crezca, que mi cara se humedezca.




No hay nada romántico sobre la muerte. La pena y el dolor son como un océano de noche; profundo, oscuro y más grande que todos nosotros; al que siempre hay que mostrarle respeto pero nunca miedo.



Recuerdo momentos, anécdotas, historias, veranos y más momentos inolvidables; me doy cuenta de que me parezco a él mucho más de lo que parece, tan unidos estábamos y a veces se me olvidaba que lo estaba. Nunca se quejaba de nada, ni cuando estaba peor, antes de irse ni una mala palabra ni una queja de nada…de nadie, con firmeza y dignidad hasta el último momento y tuvo más entereza para morir que yo para llorarle no vi como su alma se despegaba de su cuerpo y respiraba por última vez. Algunas noches fantasmas me desvelan recordando verle dar su última bocanada de aire en esta vida... que a veces te golpea donde y cuando más duele sin poder evitarlo.



Con estas letras mal escritas le honro de alguna manera o eso creo, aunque últimamente no sé si creo en algo y eso no es bueno, aunque este es otro tema. Espero que sepa que siempre le recordaré y querré asique sólo me queda desde aquí decirle adiós, siempre serás un  gran ejemplo para mí.












Contatori per sitocontadores web