No hay nada romántico sobre la muerte. La pena y el dolor son como un océano de noche; profundo, oscuro y más grande que todos nosotros; al que siempre hay que mostrarle respeto pero nunca miedo.
Recuerdo momentos, anécdotas, historias, veranos y más momentos inolvidables; me doy cuenta de que me parezco a él mucho más de lo que parece, tan unidos estábamos y a veces se me olvidaba que lo estaba. Nunca se quejaba de nada, ni cuando estaba peor, antes de irse ni una mala palabra ni una queja de nada…de nadie, con firmeza y dignidad hasta el último momento y tuvo más entereza para morir que yo para llorarle no vi como su alma se despegaba de su cuerpo y respiraba por última vez. Algunas noches fantasmas me desvelan recordando verle dar su última bocanada de aire en esta vida... que a veces te golpea donde y cuando más duele sin poder evitarlo.
Con estas letras mal escritas le honro de alguna manera o eso creo, aunque últimamente no sé si creo en algo y eso no es bueno, aunque este es otro tema. Espero que sepa que siempre le recordaré y querré asique sólo me queda desde aquí decirle adiós, siempre serás un gran ejemplo para mí.
