Cuando algo se tuerce,se tuerce todo en general.Cada virtud necesita una persona,pero la amistad necesita dos.
No hay grilletes ni cadenas, su único verdugo es la propia ignorancia que fue matando poco a poco su creatividad. Día a día, semana tras semana, año a año el mismo movimiento, una y otra vez. Creen en la comodidad de que otros piensen por ellos, sin tomar decisiones, sin responsabilidad alguna. Manejados como títeres a la sombra de su propia existencia, muertos en vida. Limitados a llevar a cabo una tarea, sin pensar, comodamente.
Comienza a llover en la calle y sin paraguas ellos siguen caminando,
paso a paso,
sin saber donde van. Todo está fuera de mi control, yo soy un simple espectador, que no puede hacer nada por cambiar la situación de lo que ve. Razón y corazón enfrentados en una lucha a muerte de la que ninguno, sale nunca victorioso. Incesantes acometidas y gritos de odio en el aire, mientras el campo de batalla se va conciertiendo en un mar de sangre y vísceras. Uno avanza y el otro retrocede para golpear con más fuerza. Por las noches batallan nublando mi sueño, hasta que ambos guerreros caen presa del agotamiento, sin fuerzas para dar muerte al enemigo.
Todo oscuro y siempre en silencio, solo se aprecia el murmullo de la sangre corriendo en pequeños riachuelos.
En soledad, puedo cerrar los ojos y observar la lucha detenidamente, observar la ruina que crece en mi interior, llorar por los que nunca morirán y seguir indeciso, incapaz de elegir un bando al que unirme, una causa que abanderar.
Lo triste de esta guerra esque no hay nada en juego, no habrá corazones conquistados, libertad o justicia. Solo hay una rivalidad odiosa, un desacuerdo mutuo, una indiferencia tenaz por no escuchar lo que el otro tienen que decir.
Yo soy el campo de batalla de dos rivales iguales en fuerza e inteligencia. Yo soy el que tiene el poder y la incapacidad de detenerlos. Y mi interior es y será la única víctima de tanta violencia subliminal.
Las peores guerras se libran en el interior de los hombres.
Cuando algo se tuerce,se tuerce todo en general.Cada virtud necesita una persona,pero la amistad necesita dos.
No hay grilletes ni cadenas, su único verdugo es la propia ignorancia que fue matando poco a poco su creatividad. Día a día, semana tras semana, año a año el mismo movimiento, una y otra vez. Creen en la comodidad de que otros piensen por ellos, sin tomar decisiones, sin responsabilidad alguna. Manejados como títeres a la sombra de su propia existencia, muertos en vida. Limitados a llevar a cabo una tarea, sin pensar, comodamente.
Comienza a llover en la calle y sin paraguas ellos siguen caminando,
paso a paso,
sin saber donde van. Todo está fuera de mi control, yo soy un simple espectador, que no puede hacer nada por cambiar la situación de lo que ve. Razón y corazón enfrentados en una lucha a muerte de la que ninguno, sale nunca victorioso. Incesantes acometidas y gritos de odio en el aire, mientras el campo de batalla se va conciertiendo en un mar de sangre y vísceras. Uno avanza y el otro retrocede para golpear con más fuerza. Por las noches batallan nublando mi sueño, hasta que ambos guerreros caen presa del agotamiento, sin fuerzas para dar muerte al enemigo.
Todo oscuro y siempre en silencio, solo se aprecia el murmullo de la sangre corriendo en pequeños riachuelos.
En soledad, puedo cerrar los ojos y observar la lucha detenidamente, observar la ruina que crece en mi interior, llorar por los que nunca morirán y seguir indeciso, incapaz de elegir un bando al que unirme, una causa que abanderar.
Lo triste de esta guerra esque no hay nada en juego, no habrá corazones conquistados, libertad o justicia. Solo hay una rivalidad odiosa, un desacuerdo mutuo, una indiferencia tenaz por no escuchar lo que el otro tienen que decir.
Yo soy el campo de batalla de dos rivales iguales en fuerza e inteligencia. Yo soy el que tiene el poder y la incapacidad de detenerlos. Y mi interior es y será la única víctima de tanta violencia subliminal.