Perseguido por los brazos de Morfeo
...Y seducido por las melodías de Perséfone, me encuentro perdido en un abismo de inspiración y de turbada paz.
Los principios y los finales no son mas que el comienzo de todo fin y el fin de todo principio. Principios que se han perdido dentro de un egocentrismo excéntrico, exagerado, desmesurado, descarado e insolente. Cuando todo acaba donde nada empieza entonces las cosas vuelven a su ciclo.
Venimos de ninguna parte, no lo olvides.