Sobre el superhombre de Nietzsche

Somos ilustrados, hemos llegado a la felicidad, hemos cuidado la salud, combatimos la enfermedad” (Así habló Zaratustra). El superhombre desvela la falsedad de los valores y ofrece una ráfaga de vitalidad al conquistar la autosuficiencia: “la voluntad me ha llevado lejos de Dios y de los dioses. No habría nada que crear si los dioses existiesen. Mi voluntad de crear vuelve siempre hacia el hombre como el martillo vuelve hacia la piedra […] El martillo se enfurece ahora cruelmente. De la piedra saltan pedazos. Pero no me importa, porque quiero acabar mi obra, pues la más silenciosa y ligera de todas las cosas vino una vez a mí” (Así habló Zaratustra). Nietzsche avisa que para que el superhombre sea una realidad es necesario la renuncia al yo para regresar a la vida primitiva: “Levantándose con la aurora, Zaratustra se colocó delante del sol y le habló así: ¡Gran astro! ¿Qué sería de tu felicidad si no tuvieras aquellos a quienes iluminar? Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios vuelvan a regocijarse con su locura y los pobres con su riqueza. Para ello tengo que bajar a la profundidad, como haces tú por la tarde cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo. Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso. Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre”. Estas extremadas agitaciones invitan a la necesidad de aceptar el eterno retorno – la totalidad completa, que al ser superior a la voluntad de poder está más allá del superhombre –.La característica más esencial del superhombre es la salud: “Aquel cuya alma siente sed de haber vivido directamente el ámbito entero de los valores y aspiraciones habidos hasta ahora, de haber recorrido todas las costas de este mediterráneo ideal, aquel que quiere conocer las aventuras de su experiencia más propia, que experimenta los sentimientos de un conquistador y descubridor del ideal, y asimismo los que experimenta un artista, un santo, un legislador, un sabio, un docto, un piadoso, un divino solitario del viejo estilo: ése necesita antes que nada la gran salud, una salud que no sólo se posea, sino que se conquiste y se tenga que conquistar continuamente, pués una y otra vez se le entrega” .
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