
-Las damas primero.- Y entró ella, con los piercings en labios, nariz y orejas, el peinado bicolor, el pirata caqui y el top blanco de Transher tras la chaquetilla vaquera.
- Lo siento, señorita le debo rogar que se marche.- Mientras él entró justo detrás de ella, con el traje de Armani de 500 euros,los guantes de cuero Calvin Klein y unos mocasines negros.
- Tenía reservado, mesa para 2 a nombre del señor Clash Strong.
- Disculpe señor, pero no sabíamos que venía con usted, enseguida le indicamos la mesa.
- No he podido evitar oír lo que le ha dicho a la Señorita.
- Ya señor, pero es que en este restaurante la elegancia es muy importante.
- La elegancia es subjetiva, el dinero no.
- Bueno, vuestra mesa es…
- Pensándolo bien, deseo cancelar la reserva.- Mientras le deslizo en la mano un billete de 20 euros al Metre.- Por las molestias.
- ¿Por qué mierdas le has dado 20 euros?
- Por una cuestión de ánimo.
- ¿Una cuestión de ánimo?
- Sí. Si hubiésemos seguido discutiendo acerca de la elegancia con el metre y nos hubiésemos sentado a la mesa, el metre se habría sentido incomodo y nosotros nos sentiríamos rebajados; si hubiésemos ido de allí insultándolos, el metre se sentiría superior y nosotros nos sentiríamos mal; en cambio, dándole veinte euros y yéndonos educadamente, ellos están jodidos porque saben que han perdido una buena cuenta y nosotros nos vamos contentos, al fin y al cabo una cuestión de ánimo.

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