Simpleza

Tragado por el hielo de los (g)ritos inconfundibles de la negación, del desamparo y de la insoportable soledad que me ha de quitar la vida en cualquier momento, pero justo en este, no, porque sería demasiado fácil abandonarse cuando se siente en abandono, cuando se sabe en el abandono más cruel, ese que no lo es, sólo la consttación de que no se tuvo nada, no hay pérdida tras los brazos cerrados, una vez más me convierto en la parte ingenua, como si no tuviera ya suficiente en qué pensar. yo andaba buscando(te), y encontré lo mismo de siempre, nada. El miedo nunca me ha tratado con el fervor que merezco, siempre ha sido como pincelada, como insignificante advertencia, aparecer ante la llama del ahogo laxo y eterno que permanece sin tregua, péro sin peso, ante los ojos que hacen danzar a mis síntomas humanos, perfecta soledad que sobrellevo pensando en el desgaste de las ambivalencias, alguien dijo que por acá nunca era tarde, pero quizá el tiempo y el acá no se relacione nada esta vez, se necesita un cielo paralelo, un espasmo de esperanza, de bobalicona y húmeda, viscosa verde esperanza, perfecta llamarada y una idea desfalleciendo y desvaneciéndome. lentamente se muere la que es carne y no mucho más que eso, de repente se encuentra perdido pero despierto y corto contancto con la realidad, se miente que no le importa, se miente la abulia, a veces el aislamiento, a veces el desenfreno, a veces ambos. entonces caer, como destrozado por una fálica flecha, no en el corazón, en la mirada, esa de sí mismo y del mundo, porque ve que necesita con tanta fuerza lo que no tiene ni podría tener jamás, porque es su goce, mejor ser especial porque se quiere que serlo gracias a los trucos de la mente y de las ideas desadaptativas. volver a sentir celos, pero con la burla de saber que son pequeñas las personas, que sus necesidades, que sus emociones (nuestras, ups). de pronto nota que lo que pasa afuera parece importarle, deduce (brillante), que siempre fue así y que lo demás fue no querer admitir lo otro, lo pegajoso, lo alquitrán, la soledad. Escribir escribir escribir, porque la noche es corta y la tranquilidad de la farsa llega en cualquier momento y todo es ducharse vestirse salirse de sí, quemare en el afuera que es ajeno y hostil, cuando no está lleno de sonrisas que definitivamente no entiendo,calles desiertas; Si este fuera un cerebro -clínicamente- enfermo, pero es sól la inmadurez del hablante que se estremece de falta de. Y no puede mirame los pies sin encontrar que me desvanezco y que nunca me he preocupado por despreocuparme del mundo. No, no hacías las cosas bien. No, no cogiste la ruta buena, porque no cogiste ruta alguna.Al Final todo era un poco escribir por escribir, como todo lo que necesito y no logro aprovechar, caminar, respirar, etcétera
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