El columpio asesino

Atoró , una ruptura en el centro, ecos siniestros del único silencio posible, y al final, la rudeza, descomponiéndome .Ocultar los trazos, se necesita ocultar los trazos. El fantasma rueda por las habitaciones infinitas, se desespera, porque nadie le ha explicado si son infinitas en número o en tamaño, pero sigue rodando, las formas de su propio sueño se difuminan en el territorio hostil; Lo único que queda por hacer es no intentar, bajo ninguna circunstancia, descubrir el mecanismo que mueve el columpio, ahí nos quedamos sin nada, el no-rostro tras la máscara, la soledad y el miedo, la falta de asombro, el hielo. Hasta cuándo este simulacro Hasta cuándo esta parodia Hasta cuándo este rondar por las mismas habitaciones, con el temor pegado, con la tristeza pegada, necesitar tanto un libro, necesitar tanto a una persona (que, curiosamente, es quien tiene el libro), tanto necesitar aquello que le mantiene dentro de la absurda trama, tanto que no ayuda más que a la confirmación de lo ya sabido, imposibilidad de buscar otro caminos. Hasta cuándo mentir y mentirse Hasta cuándo esquivar a la seriedad y al esfuerzo en lo único que podría mantenerle vivo o a salvo o todo lo contrario y sin embargo Hasta cuándo no admitir que lo único que puede hacer es Hasta cuándo no admitirlo Hasta cuándo la vergüenza arrebatándole lo único que le es medianamente propio Hasta cuándo la queja la demanda el deseo de estallar Hasta cuándo este darse por vencido Hasta cuándo esperar Hasta cuándo no salir a buscarse Hasta cuándo reir diciendo que nada más queda por hacer Hasta cuándo no hacer nada Hasta cuándo mierda no hacer nada Hasta cuándo este puto simulacro
Contatori per sitocontadores web